EL HOMBRE QUE NO PODIA DEJAR DE MASTURBARSE.

Esta es una historia que no es como las demas. Me afecta, vigorosamente.
Ayer fuimos a comer con unos amigos.
Entre todas las cosas que nos dijimos, son buenos amigos, destacó la rutina en la que se ha convertido la vida de uno, las maniobras que haces para salir de ella y la terrible aceptación de dicha rutina al ver que no tienes mejores caminos que tomar.
En ese momento de la conversación,  cuando ya afecta a lo personal, no pude contestar con los ejemplos adecuados. No se si por falta de agilidad,  por falta de entendimiento o por querer reflexionar más sobre el tema en concreto.
El caso es que debemos hacer un ejercicio de profunda reflexión.
Te voy a pedir que mientras lo leas, no saques conclusiones rápidas.
Yo se que tu sabes cual es el problema, lo que no sabes es que caminos he podido tomar para atajar ese problema, insuficientes, porque el problema persiste, me responderlas.
Y puede que tengas razón.
Y también puede que no la tengas.
La razón de schrodinguer. Es posible que la tengas y no la tengas a la vez.
Imagina un tipo que no puede dejar de masturbarse. Eso no es problema. Lo sería si lo hiciese a la vista de todos. Pero el tipo es divertido y tiene amigos que le aprecian. Necesitas un psicólogo, le dicen una y otra vez.
El tipo ha depurado tanto su técnica que pasa muy desapercibido y tiene cierto éxito social.
Pero sus amigos, allegados y conocidos que se dan cuenta, siguen diciéndole que debe ir al psicólogo.
Esta bien, les haré caso, a ver si puede solucionar el problema. Dice el tipo sin mucha esperanza, al tipo no le importaba masturbarse, se encontraba bien y era una persona respetable dentro de su circulo.
Pero decide ir al psicólogo.
Y, al contrario de sus expectativas,  la cosa va saliendo bien. El psicólogo consigue que el tipo baje el ritmo, un admirable diez por ciento.
Pero va bien, si esto sigue así, pronto mejorará y conseguirá dejar de masturbarse en público.
A la salida del psicólogo le atropella un coche deportivo rojo.
Uuuf. Que tremendo, pero su cuerpo es joven y el tipo consigue recuperarse a los pocos meses del accidente.
Y además sigue manteniendo, con el esfuerzo de voluntad el ritmo de masturbaciones.
Genial, pero sigue siendo un problema visible y notable.
Al cabo de un tiempo.  Ya recuperado de las lesiones provocadas por el atropello, decide volver al psicólogo. Con excelentes resultados, pero lentos, el tipo, va bajando el número de masturbaciones públicas, pero las privadas, mantienen el ritmo.
Es evidente que el psicólogo no le está funcionando tan bien como la primera vez, quizás se esté volviendo rutinario, piensa el tipo.
Es psicólogo, que no es tonto, ve que algo no marcha bien, el tipo no va con las mismas ganas ni con el mismo espíritu de lucha que tenia al principio.
Decide probar una terapia experimental, de choque, algo impactante que deje al tipo sin aliento.
Y funciona, el tipo consigue batir su récord y dejar de masturbarse en general, un glorioso veinticinco por ciento de las veces.
Y la alegría invade al tipo, tanto que se olvida de las precauciones. Cuando crees que la vida te sonríe,  que al fin los astros se alinean para poder vivir la gloria.
El deportivo rojo vuelve a hacer acto de presencia relegando al tipo a seis meses postrado en una cama, su cuerpo ya no es tan joven, tarda más en recuperarse y las secuelas son tremendas, no podrá volver a pisar un terreno irregular en su vida. Sus tobillos se han deformado debido en parte a los accidentes y a la falta de calcio que le promueve  la masturbacion.
Mierdas. Piensa el tipo. Si, pero es fuerte, al menos mentalmente, y además tiene amigos que le dicen que aún no es tarde, incluso se ofrecen a ir con el al psicólogo.
Y no porque lo necesiten, ellos no se masturban en público.
Así que el tipo, con un veinticinco por ciento menos de masturbaciones y la moral rozando el inframundo. Retoma las visitas al psicólogo.  Esta vez será diferente, me aseguraré de que no pueda haber deportivos rojos por medio.
Piensa el pobre infeliz, desconociendo que le espera a la vuelta de la esquina el mismo deportivo rojo y que esta vez iba a ser la definitiva.
Así sucedió,  fue tal el atropello que solo los equipos médicos al acecho, consiguieron salvarle la vida.
Esta vez las secuelas fueron mucho mas importantes, porque afectaron a las mentales.
El tipo que antes era mentalmente como una bestia, se domesticó, se convirtió en un lindo gatito de los que hacen su aparición por las redes sociales.
Puede que la historia del tipo parezca triste hasta aquí,  pero él estaba hecho de otra pasta.
Su problema había dejado secuelas importantes así que tomó ciertas decisiones lo suficientemente discutidas por sus allegados como problemáticas para su salud, la física y la mental.
Si el problema consistía en las masturbaciones en público,  dejaría de estar con público.
Le ayudó además una pandemia para aislarse del mundo, que nadie pudiera saber como y cuándo se masturbaba.
Y no fue la única decisión polémica. También observó que mientras estaba bajo la influencia de un conocido estupefaciente no se dejaba llevar por el vicio. Así que empezó a consumirlo aunque eso agravase su problema a la larga.
Y llegados a ese punto, todas esas medidas y decisiones, el aislamiento, los estupefacientes y el mantenerse con las manos ocupadas le impedían masturbarse.
Y esta nota de este blog podría terminar aquí. Diciendo que el tipo, el recluso voluntario, acobardado y miserable, murió cuando tenía que morir y que el resto del mundo siguió girando y viviendo su vida.
Pero la vida da lecciones, unas veces buenas y otras no tanto. Y este blog, también quiere dar las mismas lecciones, las mismas moralejas.
Que sería de estos escritos si no enseñaran nada. Que sería de la lectura, literatura y tantas grandes obras escritas, si nadie sacara una conclusión o experiencia de ellas.
El tipo, que no es otro que el que está detrás de donde sea que estés, querido lector, leyendo esto. Quiso que hicieras lo posible para salir de ese mundo vicioso, de ese pozo sin fondo en que a veces la vida te envuelve. Pero que, si llegado el caso, te ves imposibilitado de salir. Entonces dejate llevar. Aprende a disfrutar cada momento. Pues, incluso en esos momentos en los que la vida no te sonríe, los astros y los planetas no se alinean a tu favor y todo parezca que se vuelve en tu contra. Existen esos momentos mágicos donde una buena paja soluciona muchas cosas.


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